FIFA
domingo 26 julio 2026, 19:00

Copa Mundial de la FIFA 2026™: Mensaje del presidente de la FIFA

Mi mensaje para todos aquellos que…

A todos los que echáis de menos nuestro hermoso deporte, las emociones, las celebraciones, las risas, las lágrimas, la decepción y la alegría. A todos los que echáis de menos ver a niños, bebés, padres y abuelos reunidos en torno a este hermoso deporte, os pido perdón porque los partidos ya han terminado y porque os habéis perdido toda esa alegría y ese espíritu de unión. Lamento que el odio y las críticas os hayan consumido hasta el punto de perdéroslo todo.

A quienes, parapetados tras sus plumas, sus papeles y sus pantallas, difunden odio y rumores falsos, quiero decirles que, mientras vosotros os quedáis atrás, nosotros, en la FIFA, estamos en primera línea, organizando, trabajando sin descanso y ofreciendo el mejor espectáculo del mundo.

Mientras vosotros os escondéis, nosotros recorremos las calles de Canadá, México y Estados Unidos, hablamos con los aficionados, interactuamos con la gente y velamos por la seguridad de todos.

Mientras vosotros dividís, nosotros unimos.

La gente se ha unido como una familia, como una afición, como una sola voz.

No hubo violencia ni incidentes: seguridad absoluta y únicamente alegría y felicidad.

Siete millones de personas procedentes de más de 200 países disfrutaron del torneo en dieciséis ciudades y estadios extraordinarios: cero incidentes, cero hostilidad, cero violencia; solo alegría, emoción, felicidad, unidad y unión. Todos estuvieron a salvo, seguros y felices.

Miles de millones de personas de todo el mundo siguieron la Copa Mundial de la FIFA desde sus hogares y compartieron con amigos y familiares su pasión por el fútbol, en momentos repletos de alegría, emoción, felicidad, unidad y compañerismo.

Prácticamente todas las grandes celebridades mundiales de la música, el cine, el entretenimiento y el deporte asistieron al torneo, disfrutaron del acontecimiento y compartieron momentos con los aficionados y con nosotros. Estaban alegres y felices.

Todo esto fue posible gracias a los gobiernos de los tres países anfitriones y a sus enormes contribuciones; gracias a la FIFA y a su fantástico equipo, que trabaja para vosotros; gracias a los países anfitriones y a toda su gente; gracias a las fuerzas de seguridad y a su extraordinario compromiso; y gracias a los voluntarios. Oh, los voluntarios: esas personas increíbles que llegaron desde todos los rincones del mundo para formar parte del mayor acontecimiento del planeta.

Todas las ciudades estaban repletas de aficionados llegados de todo el mundo. Mientras ellos celebraban, vosotros estabais ocupados sembrando las semillas del odio.

Nuestro mundo necesita amor, no odio; tolerancia, no división; celebración, no luto.

Mientras vosotros difundíais odio, nosotros trabajábamos sin descanso para unir a dos países en guerra. Irán entró en Estados Unidos sin incidentes ni conflictos. Cuando la selección iraní comenzó a jugar, todos los cánticos en su contra se transformaron en una sola canción. Los aficionados se convirtieron en el país, se convirtieron en el equipo y apoyaron a la selección iraní. Este es el poder del fútbol. La selección iraní recibió visados para entrar porque el fútbol representa la paz. No tiene que ver con la política. El fútbol es unidad, no división. El fútbol está por encima del odio y la discriminación.

También se concedieron visados a países que atravesaban graves problemas sanitarios u otras dificultades. La participación de sus selecciones y el apoyo de sus aficionados llenaron de esperanza a millones de personas en sus países de origen y les brindaron, aunque solo fuera durante un instante que valió una eternidad, alegría y orgullo.

Habéis mencionado a las pocas personas a las que se les denegó el visado, pero habéis pasado por alto a los millones de personas de todo el mundo a las que sí se les concedió. Porque el fútbol une al mundo, y así quedó demostrado de manera extraordinaria este verano.

Y cuando el fútbol dio a conocer Haití al mundo, un país que muchos no pueden o deciden no visitar, quizá haya llegado el momento de dejar a un lado vuestras plumas y teclados y mostrar algo de respeto por las selecciones que jugaron con el corazón y compitieron con todas sus fuerzas; por los países que contribuyeron al torneo; por los aficionados que viajaron; y por los niños de todo el mundo que quieren soñar a lo grande. Quizá haya llegado el momento de mostrar algo de amor.

Vuestra disconformidad con algunas decisiones adoptadas por las autoridades competentes es comprensible, pero basta con consultar los registros públicos para comprobar que este tipo de decisiones son habituales en algunas de las ligas más importantes.

De hecho, las decisiones arbitrales "discutibles" o las sanciones disciplinarias "extrañas", como posibles errores en la concesión de tarjetas rojas o amarillas o decisiones posteriores de no sancionar a determinados jugadores en determinadas situaciones, son habituales y están ampliamente aceptadas en algunas de las ligas más importantes del mundo.

Resulta curioso que sean precisamente los países en los que se aplican estas prácticas los que ahora las critican.

Esta Copa Mundial de la FIFA ha celebrado lo mejor de la humanidad. Hemos visto a selecciones de países pequeños competir con orgullo en los escenarios más prestigiosos. Han mostrado seguridad, profesionalidad y han llenado de orgullo a sus países. Y, lo más importante, han transmitido esperanza: la esperanza de que cualquier persona puede formar parte del mundo del fútbol y destacar en este deporte, independientemente de su procedencia. Todos somos iguales: aficionados, jugadores y, sencillamente, seres humanos.

En la FIFA, no podríamos sentirnos más orgullosos ni emocionados de haber sido testigos de estos momentos de amor, alegría y unidad.

A quienes dedican su tiempo y su energía a odiarnos, por favor, tomaos un momento para reflexionar, meditar, rezar o ver un partido de fútbol, y contemplad de verdad los rostros, las miradas y las emociones.

Porque solo nuestro hermoso deporte puede ofrecer un espectáculo tan extraordinario, un espectáculo en el que todos se convierten en uno y vuelven a conectar como seres humanos.

A quienes se encuentran detrás de las plumas, los papeles y las pantallas: ojalá encontréis el amor y la paz que no habéis sido capaces de hallar.

Ojalá encontréis la paz. Nosotros, en la FIFA, hemos encontrado la nuestra y la transmitimos mediante la organización de la Copa Mundial de la FIFA más extraordinaria. Que el fútbol se eleve por encima de todo odio.

Por último, como presidente de la FIFA, me siento inmensamente orgulloso de haber contribuido, aunque haya sido mínimamente, a este espectáculo. Es una sensación maravillosa.

Mucho cariño para todos.

Gianni Infantino Presidente de la FIFA