A sus 71 años, Gladys Torres ha recibido reconocimiento como Unsung Hero de la Copa Mundial de la FIFA 2026™ de Houston
Recibió una réplica en miniatura del trofeo de la Copa Mundial de la FIFA™, entregada por el director de operaciones en la sede, compañeros voluntarios y las tres mascotas oficiales del torneo
Después de 44 años como enfermera y 25 dedicada al fútbol, la colombiana afincada en Houston mantiene intactas sus ganas de seguir soñando
Gladys Torres siempre ha hecho de los demás el centro de su vida. Durante 44 años ejerció como enfermera, lleva décadas entregada al voluntariado y siempre está dispuesta a tender una mano, con una sonrisa y una energía que parecen inagotables. Porque, si depende de ella, siempre se puede dar un poco más. "Siempre doy el triple de lo que se espera de mí", afirma.
Sin embargo, durante la Copa Mundial de la FIFA 2026™ en Houston (Texas), fue ella quien ocupó el centro de todas las miradas. Sus compañeros voluntarios, el director de operaciones en la sede y las tres mascotas oficiales del certamen prepararon una sorpresa para reconocer a la voluntaria de 71 años como Unsung Hero de la Copa Mundial de la FIFA 2026™ en Houston. Entre aplausos, le entregaron una réplica en miniatura del trofeo de la Copa Mundial de la FIFA™, gesto que cargado significado para una mujer cuya vida siempre ha estado ligada al fútbol, al deporte y al compromiso con los demás.
Por una vez, le tocó experimentar aquello que ella misma ha regalado a tantas personas durante años: la satisfacción de sentirse vista, valorada y reconocida.
Durante el Mundial, Gladys ha formado parte del equipo de Gestión de Invitados del Estadio Houston. Para ella, el voluntariado no consiste en estar cerca del terreno de juego ni en presenciar los partidos; el puesto que le asignen es lo de menos. "Pueden darme cualquier función; voy a disfrutarla igual. Ser voluntaria significa ayudar y devolver a la comunidad parte de lo que he recibido", explica.
Torres sabe perfectamente de dónde nace esa manera de entender la vida. Hace 36 años dejó Colombia para empezar una nueva etapa en Houston. Venía de orígenes humildes, había trabajado como enfermera de cirugía cardiaca y buscaba construir un futuro mejor. Cuando recuerda aquel camino, solo encuentra motivos para sentirse agradecida. "Valoro mis raíces. Y valoro todo lo que la vida me ha dado".
Una sonrisa al final del día
La vocación de servicio ha marcado toda la vida de Gladys Torres. Trabajó como enfermera durante 44 años, los últimos 16 en el MD Anderson Cancer Center, siempre con la misma filosofía: ir un paso más allá. Su objetivo era sencillo. Si al terminar la jornada conseguía arrancarle una sonrisa a un paciente, sabía que había merecido la pena.
Sin embargo, la vida todavía le tenía reservado otro desafío. La enfermera segura y experimentada se convirtió, de la noche a la mañana, en una madre aterrorizada. Durante su primer año en MD Anderson, su hijo fue diagnosticado con cáncer. "Mi hijo era mi paciente. Me quedé paralizada. Fue una de las pruebas más duras de mi vida y solo podía pensar una cosa: 'No. Mi hijo no puede morir'".
Su hijo superó la enfermedad. Poco antes de que Gladys se jubilara, su marido también recibió un diagnóstico de cáncer, y él también logró vencerlo. Hoy la familia ha crecido y disfruta de la compañía de cuatro nietos.
Gladys sabe mejor que nadie que la vida puede cambiar en un instante. Quizá por eso desprende un entusiasmo tan contagioso.
"¿Por qué no voy a ser feliz? Cada mañana me despierto y puedo decir: 'Estoy viva'. Tenemos muy poco tiempo en este mundo para hacer todo lo que soñamos. Y también podemos dedicarlo a ayudar a los demás".
Eso es exactamente lo que hace en el Estadio Houston. Cada jornada recibe a personas de todos los rincones del mundo y comparte la experiencia con voluntarios de distintas edades. Confiesa que los más jóvenes en especial le transmiten una energía extraordinaria. Sus nietos también se encargan de mantenerla al día. "No puedes quedarte atrás; tienes que mantenerte al día", le recuerdan. Gladys, desde luego, no tiene la menor intención de hacerlo.
Los sueños siguen vivos
Cuando era joven soñaba con dedicar su vida al deporte, pero la situación económica de su familia la llevó a elegir una profesión que le permitiera salir adelante y ayudar también a sus hermanos. Así encontró su vocación en la enfermería, pero el deporte nunca dejó de acompañarla.
Jugó al fútbol durante 25 años, participó en cinco ediciones de los National Senior Games y conquistó dos campeonatos. Sus antiguas camisetas significaban demasiado como para deshacerse de ellas. Cada una guardaba horas de esfuerzo, sacrificio y pasión. En lugar de dejarlas olvidadas en un armario, decidió transformarlas en una colcha.
Unsung Heroes: Gladys Torres träumt von fünf weiteren Weltmeisterschaften
Con el paso del tiempo, el fútbol terminó pasándole factura y tuvo que someterse a una operación de reemplazo de cadera, otro obstáculo que consiguió superar. Hoy juega al pickelball tres veces por semana —a menudo durante tres horas seguidas— y suele recorrer 25 kilómetros en bicicleta. En 2025 conquistó la medalla de bronce representando a Colombia en un torneo internacional de pickleball disputado en Florida, y ya tiene la vista puesta en los National Senior Games de 2027.
Y luego está el Mundial. "Mi objetivo es seguir participando. Sueño con formar parte de al menos cinco ediciones más. Quiero vivir más de 100 años. Tengo que batir un récord", concluyó.
Basta escucharla unos minutos para comprender que no lo dice por decir. Lo cree de verdad.
Quizá por eso aquella sorpresa en el Estadio Houston tuvo un significado tan especial. Por una vez, la atención se centró en ella, que siempre había preferido que el protagonismo fuera de otros. Allí estaban sus amigos y también las mascotas oficiales. Y, de repente, sostenía entre sus manos una réplica del trofeo más emblemático del fútbol.
La distinguieron como heroína anónima por todo lo que entrega a quienes la rodean. Ese día, por fin, fue a ella a quien le tocó recibir.